Son las siete de la tarde y te queda un presupuesto por enviar. Abres ChatGPT, pegas el nombre del cliente, su DNI, su dirección y su número de cuenta, y le pides que te prepare el documento. En dos minutos lo tienes.

Es cómodo, y lo hace muchísima gente. Pero esos datos no son tuyos: son de tu cliente. Y acabas de enviarlos a una empresa externa sin que él lo sepa.

En este artículo te contamos qué pasa realmente con lo que escribes en un chatbot, qué recomienda la Agencia Española de Protección de Datos y cómo seguir usando la IA en tu trabajo sin exponer a tus clientes.

Qué pasa con lo que escribes en un chatbot

Todo lo que escribes en un chatbot viaja a los servidores de la empresa que lo ofrece. Allí puede quedarse guardado en tu historial y, según la configuración, servir para entrenar sus modelos.

En ChatGPT, por ejemplo, el uso de tus conversaciones para entrenar está activado salvo que lo apagues. Se desactiva en Configuración → Controles de datos → Mejorar el modelo para todos. Ojo con dos detalles:

  • Solo afecta a las conversaciones nuevas. Lo que ya escribiste antes no se ve afectado.
  • Tus chats siguen guardados en el historial, aunque ya no se usen para entrenar.

El riesgo no es teórico. En 2024, la autoridad de protección de datos de Países Bajos avisó de que había recibido varias notificaciones de brechas de datos causadas por empleados que habían pegado datos de clientes o pacientes en un chatbot.

Qué dice la AEPD

La Agencia Española de Protección de Datos lo deja claro: no compartas con la IA datos personales ni información sensible. En enero de 2026 publicó el decálogo «Cuidado con lo que le confIAs», con recomendaciones para usar estas herramientas de forma segura.

Entre sus consejos:

  • No escribir datos que identifiquen a nadie: nombre completo, dirección, teléfono, DNI o NIE, ni fotos de personas.
  • No compartir información delicada: datos médicos, financieros o de contratos.
  • Cuando necesites ayuda con un caso real, describirlo como si fuera ficticio, sin detalles que permitan saber de quién se trata.

La Agencia advierte de que estas prácticas pueden acabar en una infracción de protección de datos. Y si eres autónomo, recuerda que tú eres el responsable de los datos de tus clientes: si los pegas en una herramienta externa, la responsabilidad sigue siendo tuya.

Qué datos no deberías pegar nunca

Si trabajas con clientes, esta es la lista que conviene tener a mano:

Tipo de datoEjemplos
IdentificaciónDNI, NIE, CIF, pasaporte
BancariosIBAN, número de tarjeta
ContactoTeléfono, email, dirección
SaludDiagnósticos, bajas médicas, tratamientos
Contratos y dineroNóminas, deudas, importes de contratos con nombre
ImágenesFotos o capturas donde salgan personas o documentos

La regla rápida: si con ese dato alguien podría saber de quién hablas, no lo pegues tal cual.

5 hábitos para usar la IA sin exponer a tus clientes

No hace falta dejar de usar la IA. Basta con cambiar un poco la forma de usarla.

  1. Sustituye los datos reales por etiquetas. En vez de «Juan Pérez, DNI 12345678Z», escribe «[CLIENTE], [DNI]». La IA te prepara el texto igual de bien, y tú rellenas los datos después.
  2. Describe el caso, no a la persona. «Un cliente que me debe tres facturas» basta para que la IA te ayude a redactar un recordatorio de pago. No necesita saber quién es.
  3. Desactiva el entrenamiento con tus conversaciones. En ChatGPT, en Controles de datos. Si usas otra herramienta, busca una opción parecida.
  4. Usa un modo que no guarde nada para lo más delicado. En ChatGPT se llama «Chat temporal»: la conversación no queda en tu historial.
  5. Revisa antes de enviar. Antes de pulsar Intro, repasa si has pegado un teléfono, un email o un número de cuenta sin darte cuenta. Es el error más habitual al copiar y pegar.

Cómo lo resolvemos en TOKIFY

En TOKIFY hemos querido que la parte más fácil de olvidar la haga la herramienta por ti.

  • Escudo de privacidad. Antes de que tu mensaje llegue a la IA, TOKIFY detecta y oculta automáticamente DNI, NIE, CIF, IBAN, números de tarjeta, emails y teléfonos. También los documentos de identidad más comunes de Latinoamérica, como RFC, CURP, CUIT o RUT. La IA trabaja con etiquetas, y tú ves la respuesta con tus datos ya colocados en su sitio.
  • Modo privado. Con un clic, la conversación no se guarda. Al cerrarla, desaparece.
  • Historial cifrado. Si prefieres guardar tus chats, se guardan cifrados y puedes borrarlos cuando quieras.

Te lo decimos claro: el escudo oculta esos datos concretos, pero no los nombres ni las descripciones que escribas. Si pones «mi cliente Juan Pérez, de la calle Mayor», eso sí llega a la IA. Por eso los hábitos de arriba siguen siendo útiles, también con TOKIFY.

En resumen

Usar la IA en tu trabajo es seguro si la usas con cabeza. No pegues datos que identifiquen a tus clientes, describe los casos sin nombres y elige herramientas que protejan tu información por defecto.

Si quieres probarlo, en TOKIFY tienes 200 créditos de regalo al abrir el chat por primera vez. Sin suscripción, sin tarjeta para empezar y con el escudo de privacidad activado desde el primer mensaje.

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Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento legal.

Fuentes